La importancia de no interrumpir al niño - a ver a ver

La importancia de no interrumpir al niño

La importancia de no interrumpir al niño

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.»
María Montessori

Imagínate que estás en tu trabajo, concentrado y absorto en la tarea que estás realizando. Tu atención se centra en tu proyecto. Finalmente has alcanzado un ritmo y de repente suena el teléfono, o alguien entra en tu despacho. 

¿Qué pasa en ese momento en el cual estabas trabajando? Para la mayoría de los adultos, cuando nos interrumpen en nuestro trabajo significa un impulso roto. El ritmo se ve interrumpido. Es difícil volver a encarrilarse. Si no estamos concentrando profundamente, absortos en nuestro trabajo, el impacto es aún más significativo. Podemos estar desorientados. Es posible que tengamos dificultades para escuchar. Puede que nos resulte difícil, o incluso imposible, volver al trabajo que estábamos haciendo antes de la interrupción. 

Al igual que en los adultos, nuestros niños experimentan los mismos obstáculos cuando interrumpimos su concentración, incluso cuando lo hacemos porque estamos tratando de ser amables, se hace con buena intención pero la sensación que transmitimos es negativa. Sin darnos cuenta les estamos enviando el mensaje que de lo que está haciendo no es valioso, o al menos no tan valioso como el motivo que nos lleva a interrumpirle. Seguro que lo hacemos con nuestra mejor intención, para sugerirle, proponerle o guiarlo, sin ser conscientes que nuestra interrupción no es necesaria a menos que estemos ante una situación de peligro.

Esto empezamos a hacerlo cuando nuestros hijos son bebés, con la intención de estimularlos, ayudarlos o corregir lo que están haciendo. Pues os aseguro que lo que deberíamos hacer es intervenir lo menos posible. Los niños necesitan experimentar por sí mismos y para ello les sirve sólo nuestra confianza y no nuestras palabras. Debemos dejarles libres en su experimentación, y no impedir que desarrollen su capacidad de atención, para ellos es suficiente nuestra presencia y observación. Observar a nuestros pequeños nos dará mucha información de lo que realmente necesitan, sus intereses, los períodos sensibles en los que se encuentran, y sobretodo podremos conocerlos mejor. Debemos acompañarlos desde la observación. 


No interrumpir los niños mientras juegan - a ver a ver

No intervenir es quizás la “regla” más difícil de poner en práctica para unos padres. Nuestro instinto nos empuja a intervenir continuamente.

Por ejemplo, cómo os sentiriais si estais cocinando, arreglando algo en casa, o haciendo algo que os guste, totalmente concentrados y de repente alguien empieza a llamaros por vuestro nombre, o a deciros “mira esto”, “así no se hace”, “pon más harina”, “yo lo haría así”, ¿a que os sentiríais agobiados? Pues seguramente es así como se siente un bebé o un niño cuando lo interrumpimos. 

Debido a que el espacio de atención de los niños puede parecer muy corto (¡o inexistente!), Es fácil olvidar que la atención es un trabajo en progreso. La capacidad de concentración de los niños es una habilidad en desarrollo y, como todas las habilidades en desarrollo, requiere la oportunidad de practicar para dominar. Cuando los niños participan en actividades interesantes, practican simultáneamente su capacidad de permanecer comprometidos, atender otras actividades y manejar múltiples estímulos sin perder la capacidad de concentrarse en uno. 

Maria Montessori decía que el juego es como un «trabajo»o un «reto» al que el niño se está enfrentando, que es complejo y que necesita poner todos su sentidos para poder descifrarlo. Cuando finalmente consigue sacarlo, el bebé o el niño habrá adquirido un nuevo aprendizaje y se sentirá satisfecho y capaz por haberlo conseguido por sí mismo

» El niño era atraído por un objeto, fijaba toda su atención, y se ponía a trabajar sin descanso, con una concentración sorprendente. Y después de trabajar, entonces aparecía satisfecho, feliz y reposado »
Maria Montessori

Para los padres, apoyar la concentración en el desarrollo de los niños significa, primero, darles la oportunidad de concentrarse sin interrupción. Cuando notes que tu hijo está prestando atención a algo, incluso por un momento o dos, intenta esperar hasta que tu hijo rompa su atención de forma independiente y espontánea antes de interrumpirle. 

Pregúntate: «¿Realmente necesito interrumpirle?», “¿Me ha pedido ayuda?”, si la respuesta es no, ya sabes lo que tienes que hacer: ¡nada!

Bajo mi punto de vista debemos esperar a que nuestros hijos nos pidan ayuda, estamos acostumbrados a anticiparnos al acto y preguntarles si queremos que les ayudemos. Por ejemplo, nuestro hijo quiere abrir un yogur y no lo consigue, no esperamos ni 10 segundos que ya estamos interviniendo, “¿Quieres que te ayude?”  Si un niño no te pide ayuda, no se la des. Espera, observa y quédate cerca. Si está concentrado, la consigna es «NO MOLESTAR».

 

El trabajo del niño es equivocarse y aprender. El tuyo, hacerle sentir capaz y competente cada día.
¡Creo que es fundamental que los niños desde bien pequeños aprendan a pedir ayuda cuando lo necesiten! Seguro que en un futuro adquirir esta capacidad les va a servir.

 

La concentración de los niños - a ver a ver

«El entorno en sí mismo le enseñará al niño, si cada error que comete se le manifiesta, sin la intervención de un padre o maestro, que debe permanecer en silencio como observador de todo lo que sucede«. –

 Maria Montessori, La Mente Absorbente , página 278.

Maria Montessori nos dijo también que no debemos intervenir o interrumpir a un niño si nuestra intención es alabar, aconsejar o restringir. En otras palabras, no debemos interrumpir el aprendizaje espontáneo y la concentración. Es irrespetuoso con el niño y puede causarle vergüenza, mortificación o incluso pérdida de interés. 

Sin embargo, hay momentos en que es necesaria la intervención: 

 

Intervenir según el método Montessori: saber cuándo involucrarse
Todo se reduce al respeto y seguridad. Montessori nos aconsejó «intervenir y reprender a los niños cuando hagan algo grosero o descuidado que no tenga un buen impulso o que no conduzca a la perfección». (Montessori, 1925) Ella cita ejemplos específicos como:

  • Pasar delante de una persona sin pedir permiso
  • Arrastrar sillas en lugar de cargarlas
  • Golpear puertas
  • Tirar basura al suelo
  • Dejar materiales fuera

En casos como éstos, los padres o maestros debemos acercarnos inmediatamente al niño y ofrecerle una alternativa respetuosa al comportamiento, como «La basura pertenece a la papelera» o «Guarda tus materiales cuando hayas terminado”, etc. para poder reforzar los comportamientos deseados. 

Montessori también nos advirtió que las intervenciones deberían ocurrir antes de que el entorno se vuelva desordenado. Una intervención silenciosa y respetuosa por parte de los padres o maestros calma un comportamiento antes de que un grupo más grande de niños participe también, y ayuda a mantener un ambiente tranquilo y pacífico.


Dejar jugar a los niños sin interrumpirlos - a ver a ver

La otra vez que se requiera una intervención inmediata es cuándo existe una amenaza directa para la seguridad de los niños, nuestro objetivo principal debe ser siempre el de mantener la seguridad y el bienestar de los niños. El comportamiento inapropiado que es destructivo o inseguro para el individuo u otros requiere la intervención inmediata de un adulto. Un simple «STOP» llamará la atención. El uso de negativos como «No cierres la puerta» a menudo obtiene resultados opuestos a lo que deseas. No se debe permitir que el comportamiento destructivo o peligroso continúe en el entorno y debemos redirigir respetuosamente el comportamiento a lo que sea más apropiado.

 

Y recuerda: tu ejemplo es tan importante como las oportunidades que le brindas a tu hijo.

  • Modela la atención para tu hijo. 
  • Multitarea selectiva. 
  • Guarda tu teléfono con más frecuencia. 
  • Apaga el ordenador o la televisión cuando estés jugando con tu hijo. 
  • Haz y mantén contacto visual durante las conversaciones con tu hijo. 
  • Evita llamar a tu hijo desde el otro lado de la habitación cuando ya está participando en otra actividad.

En cambio, si una situación requiere que tu hijo termine una actividad antes de que él o ella hubiera elegido hacerlo, interrúmpelo lo más suavemente posible. Tócalo suavemente en la mano o el hombro y espera hasta que recibas la atención de tu hijo antes de indicarle que cambie de actividad. Hacerlo requiere que disminuya la velocidad, que observe las actividades y el compromiso de tu hijo más de cerca, y que demuestres un respeto por su concentración e intereses en desarrollo: todas ellas buenas habilidades para que podamos practicar nosotros mismos. 

 

Reflexión
«Si observamos a los niños, veremos que cuando un niño ha terminado un trabajo largo con exactitud, comienzan a hacerlo nuevamente. Ellos trabajan sin ningún estímulo externo. Si limpian plata o la pulen hasta que esté muy brillante, un adulto pensaría que el trabajo está perfecto y terminado. Sin embargo, el niño la limpiará una y otra vez, muchas veces con la misma exactitud. Su objetivo no es limpiar la plata. Ellos tienen un propósito interno, una aspiración personal, la construcción de la personalidad. El niño construye la unificación de su personalidad con gran vigor. Debemos darles los medios para hacer esto.»

Maria Montessori
Conferencias de Londres, 1946

 

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