¿Qué tipo de abuelos tengo? a ver a ver

¿Qué tipo de abuelos tengo?

¿Qué tipo de abuelos tengo? es un artículo escrito por: “la abuelita Pili

¿Es beneficioso pasar muchas horas con nuestros nietos?
Desde mi punto de vista un NO, rotundo.

Paso a explicarme:
Si bien es necesario el contacto de los nietos con sus abuelos y abuelas por los beneficios que muchos psicólogos, pedagogos y eruditos en el tema aconsejan, creo que hay un matiz muy importante que no se tiene en cuenta: El TIEMPO, sí el tiempo que se dedica a ellos.
Observando a los abuelos y sus nietos podría definirlos en varias categorías:
Los imprescindibles, los ausentes, los virtuales y los cooperadores.

 

Los imprescindibles
Son aquellos que haga frío, haga calor o esté lloviendo (como la canción de Luis Aguilé) cuidan a sus nietos durante largos periodos de tiempo mientras sus padres trabajan. Para ellos es un horario “full time”.

Se los llevan a casa desde bien temprano, desayunados o no, los acompañan al colegio o guardería (si es que van, sino los tienen todo el tiempo) y a algunos que no se quedan en el comedor escolar, los recogen para comer bien sano en casa. Tras llevarlos de nuevo al colegio, los recogen al acabar con su merienda preparada e incluso si el clima lo permite y no los han de llevar a actividades extraescolares (este es otro tema que me escuece un poco) van un rato al parque para que los niños se desfoguen  antes de volver a casa.

Entre unas cosas y otras como muy pronto les dan las 6 de la tarde. Puede que con suerte sus padres tengan un horario laboral ininterrumpido con lo que pueden recogerlos ellos mismos al acabar el colegio, aunque muchos hacen jornada partida de mañana y tarde por lo que acaban sobre las siete o las ocho de la tarde.

¿Me puede decir alguien quién trabaja más?
¿Qué grado de entusiasmo y energía pueden tener los abuelos al final del día?
¿Hasta qué punto disfrutan de sus nietos?
¿Es responsable esta actitud de los padres hacia los abuelos y sus hijos?
¿Creen los padres que es una obligación de abuelos?

 

Los ausentes
Son el extremo opuesto a los anteriores. Aquellos que van de vez en cuando de visita a ver a sus nietos, porque están muy ocupados (descarto motivos de salud o laborales) pueden llegar a ser fríos y distantes (a veces fruto de una mala relación con los padres que repercute en los nietos) pero eso sí, con el regalito correspondiente para compensar quizás la falta de contacto. Incluso a veces se permiten hacer comentarios sobre las rutinas de los niños, o de su educación por ejemplo.

¿Critican estos abuelos a los padres de sus nietos en su presencia?
¿Creen estos abuelos que ellos poseen la verdad absoluta?
¿Actúan pensando en el bien de sus nietos?

 

Los virtuales
En este grupo incluiría a todos aquellos que se relacionan con sus nietos a través de videoconferencias debido a la lejanía geográfica, pero esto  no tiene porqué conllevar una distancia afectiva, siempre que se mantenga un hábito con  llamadas periódicas. Gracias a las nuevas tecnologías este colectivo de abuelos puede sentirse más cerca de sus nietos.

 

Los cooperantes
Son los que sin tener que estar tanto tiempo con sus nietos ocupan una función muy importante y a la vez enriquecedora en todos los sentidos. Forman parte del núcleo familiar, vivan o no con ellos, adoptando los roles que le competen sin interferir en el tipo de educación que decidan sus padres para ellos e incluso  se ocupan de sus nietos un tiempo prudencial si la situación laboral de los padres lo requiere pero sin tener la obligación  de estar disponibles las 24 horas del día. Pueden ser aquellos que se encargan de llevarlos al colegio algunos días, al parque, al cine etc. y disfrutan del tiempo que pasan con ellos

Ésto desde mi punto de vista hace que los abuelos no se sientan desbordados o agotados tras cuidar largas horas de sus nietos, siendo más enriquecedor, menos tiempo pero de calidad.

Para mí estos serían los que tomaría como ejemplo a seguir.

Éstos disfrutan más del tiempo que pasan con ellos porque pueden relacionarse con sus nietos sin la responsabilidad de tener que hacer las funciones de padres. Creo que los abuelos tenemos un papel muy importante en sus vidas, podemos ser también sus referentes y podemos transmitirles además de Amor, muchas vivencias y valores que hemos adquirido a través de nuestras vidas. 

Mi experiencia como abuela podría describirse como una  abuelita “virtual –cooperante”

Mis nietos viven lejos de mí en otra ciudad y país. Al principio fue muy duro no poder abrazarlos ni besarlos cada vez que quisiera, por mi experiencia personal había puesto tantas expectativas para ser “la mejor abuelita”, aquella que a mí me hubiera gustado tener en mi infancia, pero en un principio todos mis anhelos se vieron truncados por la distancia. 

Gracias a las nuevas tecnologías he ido siguiendo su crecimiento y evolución porque les veía periódicamente. Mi primer nieto vivía a más de 8.000 km de distancia. Lo conocí físicamente al nacer y tras pocos meses volvieron a su lugar de residencia, así que mi relación con él durante el primer año fue “online”. Nunca imaginé que a través de una pantalla de ordenador o de teléfono móvil pudiera dar y recibir tanto Amor. Le cantaba canciones, jugaba con él a “ahora me ves, ahora no me ves”. Después nacieron mis otras dos nietas y ya estaba entrenada con la situación, así que iba adaptando juegos según iban creciendo y fui desarrollando habilidades que hicieron que pudiera comunicarme con ellos y sentirlos realmente cerca. 

Me defino también cómo cooperante porque cuando les visitamos o nos visitan y estamos con ellos un tiempo, creo que respetamos cada forma de educar que tienen sus padres respetando el tipo de pedagogía que cada pareja cree conveniente.  Nos adaptamos a sus ritmos y costumbres sin interferir en sus rutinas. Estamos el tiempo requerido para que sus padres puedan hacer otras cosas, colaboramos en las tareas domésticas. En definitiva me siento copartícipe cuando estamos con ellos.

Evidentemente esta faceta no ha sido fácil, sino que ha sido el resultado de una evolución como abuela que he tenido que ir desarrollando para el bien de mis nietos, mis hijos y sus parejas e incluso para mí misma.

Porque no todo lo tenemos aprendido, llevamos un bagaje que no tiene por qué ser el adecuado y aunque estoy segura que poseemos “un tesoro” de anécdotas, experiencias y valores, hemos de ir adaptándonos continuamente y repito: ir evolucionando.

Hoy en día tengo un nieto de 8 años, dos nietas de tres y una que viene en camino. 

Los siento, me sienten, los Amo, me Aman y sigo aprendiendo con ellos porque mueven dentro de mí, a pesar de la distancia, ese motor imparable de la rueda de mi vida con ellos y eso es lo que me colma de FELICIDAD.

 

¿Qué tipo de abuelos tengo? es un artículo escrito por: “la abuelita Pili

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